DISCAPACITODOS

Educación, Tecnología y Accesibilidad nos importan a todos. Porque bajo las circunstancias adecuadas, todos somos discapacitados.

Vibración y audición: accesibilidad a flor de piel (II). Pérdidas auditivas

A lo largo de 5 entregas iremos desgranando los entresijos de la compleja relación entre vibración y audición. Junto con la última entrega se colgará el texto completo en PDF para facilitar su acceso y consulta. La primera entrega está disponible en Vibración y audición: accesibilidad a flor de piel (I). Vía aérea y vía ósea.

Fotografía en color de un pabellón auditivo de una persona blanca de pelo muy corto y aparentemente muy joven.

El proceso de la audición es muy complejo y hay multitud de cosas que pueden ir mal. Cuando esto ocurre hablamos de pérdida auditiva. Existen diversos criterios de clasificación. Puede ser una pérdida de nacimiento o muy temprana, antes de la adquisición del habla (prelocutiva) o posterior a esta (postlocutiva). Si afecta al oído externo o medio (pabellón auricular, conducto auditivo externo, tímpano, cadena de huesecillos y estructuras adyacentes) hablamos de sordera de conducción, pero si afecta a la cóclea, al nervio auditivo o al área del cerebro encargada de la audición, hablamos de sordera neurosensorial. También hay sorderas mixtas en las que hay afectadas estructuras del oído externo, medio e interno. No vamos a entrar más en cuestiones de pérdida auditiva y prótesis, que dan por sí mismas para una serie de  artículos. Pero es importante destacar que cuando la sordera es de conducción la audición por vía ósea no está afectada. Tiene todo el sentido porque la cóclea está intacta y la vía ósea estimula directamente la cóclea haciendo un bypass de las zonas donde están los problemas de conducción de la audición.

Otra cosa que interesa destacar al respecto de las pérdidas auditivas es que solemos pensar en términos de volumen (decibielios o dB) porque hablamos de sorderas leves, moderadas, severas y profundas en función del grado de pérdida, pero se trata de una simplificación. La pérdida auditiva y la audición en general tienen más que ver con las frecuencias medidas en Hertzios (Hz) o kiloHertzios (kHz) . No siempre se pierden volumen por igual en todas las frecuencias. De hecho lo habitual es que el audiograma (el gráfico que representa nuestra audición como resultado de una audiometría) no sea una línea horizontal sino una curva más o menos sinuosa. 

En los audiogramas normalmente se representa la audición en ambos oídos por vía aérea y ósea. La línea roja y marcada con círculos es para el oído derecho. La azul y marcada con cruces es para el oído izquierdo. La línea continua es para la vía aérea y la línea discontinua para la vía ósea (1 y 2). 

Es importante no perder de vista esta idea. En la audición, las frecuencias (su rango y umbrales) interesan tanto o más que el volumen. Los sonidos del habla humana, por ejemplo, se distribuyen de modo diferente en las distintas frecuencias y volúmenes (3). Puede verse claramente en el audiograma de sonidos del habla como una persona que haya perdido la audición por encima de los 4000 Hz no percibirá ningún sonido f, z o s por ejemplo. Esta es una de las razones por las que al hablar con personas con pérdida auditiva, si no nos entienden, no sirve de nada repetir lo mismo a mayor volumen porque oirá igual de mal pero más alto. Lo que hay que hacer es reformular nuestro mensaje varias veces de manera que los sonidos que lo compongan vayan variando hasta que logre entenderlo. Es también la razón por la que muchas personas (cuidadores, docentes…) de personas con pérdida auditiva se desesperan y creen que en realidad “oyen cuando quieren”. Lo cierto es que algunos mensajes pueden contener pocos o ninguno de los fonemas que por su tipo de pérdida auditiva están afectados. En esos casos oye y entiende perfectamente. En otras ocasiones, sin embargo, habrá muchos de esos fonemas problemáticos y lo que la persona oirá es muy similar a una conversación telefónica entrecortada que le será muy difícil entender. 

Para hacernos una idea de cómo todo esto afecta a la audición os recomiendo este post de un buen amigo en el que lo explica de modo claro y con simulaciones de audio: http://radiaciondefrenado.blogspot.com/2008/02/cmo-oye-un-sordo.html .

Todos, desde que nacemos y de modo progresivo, perdemos rango auditivo en los agudos. El rango audible se sitúa convencionalmente entre los 20 y los 20.000 Hz (o lo que es lo mismo 20 kHz), sin embargo cualquiera que lea esto y que tenga más de 40 años difícilmente escuchará un sonido a 20.000 Hz (4).  Este proceso es totalmente normal y natural. Cuando esa pérdida de audición se acentúa y afecta al espectro del habla, a nuestro día a día, hablamos de presbiacusia (5).  Como hemos visto habitualmente la pérdida empieza en los tonos más agudos y avanza progresivamente a los graves.  

Hay multitud de páginas o vídeos como este para probar hasta dónde llega nuestro rango de frecuencias audibles. 

Para saber más:

1.- Más sobre las audiometrías por vía aérea: http://audiologiaacademica.blogspot.com/2014/09/audiometria-busqueda-de-umbrales.html

2.- Audiometría por vía ósea: https://www.saera.eu/audiometria_conduccion_osea/

3.- Audiograma de sonidos conocidos/ de sonidos del habla tomada de: http://www.revistagacetaudio.es/el-experto/valoracion-funcional/

4.- Para profundizar en la sensibilidad del oído humano: http://hyperphysics.phy-astr.gsu.edu/hbasees/Sound/earsens.html

5.- Más sobre la pérdida de audición relacionada con la edad: https://www.nidcd.nih.gov/es/espanol/perdida-de-audicion-relacionada-con-la-edad

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