DISCAPACITODOS

Educación, Tecnología y Accesibilidad nos importan a todos. Porque bajo las circunstancias adecuadas, todos somos discapacitados.

El gran héroe educativo

Lindeiros – Abril 2014

Corría el verano de 1984 cuando conocimos al Gran Héroe Americano. Ralph Hinckley es un joven profesor de adolescentes con problemas de adaptación y conducta. Recibe, de manos de los extraterrestres, un traje especial que le otorga ciertos superpoderes como fuerza sobrehumana, capacidad de volar, ultravelocidad… La mala fortuna y una cierta torpeza hace que pierda el manual de instrucciones del mismo. Así, ha de enfrentarse a sus misiones heroicas por ensayo y error, tratando de adivinar el mecanismo de funcionamiento mientras resuelve las situaciones más peliagudas.
Con más buena voluntad que habilidad salva problema tras problema. Un antihéroe de libro que se convirtió en todo un icono para mi generación.

Ralph era un profesor de instituto que se las veía más tiesas con sus alumnos que con los peligrosos criminales que enfrentaba. Y eso que los chavales pronto le cogen cariño… a su manera…

Al igual que el Gran Héroe America los profesores se enfrentan a diario a una tarea sobrehumana para la que se carece totalmente de manual de instrucciones. Por ensayo y error se va ajustando la metodología a una realidad cambiante, de modo que en cuanto algo empieza a funcionar comienza, simultáneamente, a estar obsoleto. Cambia el profesor, cambian los alumnos, cambia la sociedad que nos rodea, cambia el mundo, los medios, las maneras. Cambian las leyes educativas, con menos caducidad ya que un yogur.

Enseñar en estos tiempos revueltos se ha convertido en una tarea heroica. El magisterio, denostado hasta por los propios maestros (cierto corporativismo absurdo me supera), es una tarea no apta para corazones débiles.

Y todo ello sin manual. A pecho descubierto. Salir al ruedo y que te esperen 25 Miuras pasados de hormonas y cabreados hasta con el apuntador. Como los muebles de Ikea pero sin instrucciones: una persona, 800 horas, y, en lugar de llave Allen, una tiza.

Ser profesor es mucho más que pasar cierto número de horas frente a una pizarra. Es tocar cabezas y espíritus. Es prender una llama y alimentarla con el combustible infinito de la curiosidad. Es cultivar talentos.

Es ser maestro, observador, acompañante, mediador… Es ser tutor y amigo (que no colega). Es ser pedagogo, psicólogo, enfermero, sociólogo, antropólogo… Es ser inventor, conferenciante, mago, actor, showman… ¡Ya quisieran la mitad de los agentes del FBI tener las habilidades detectivescas y el dominio del interrogatorio de un jefe de estudios! Es policía, abogado, perito, procurador y juez. Y, cada día más, es administrativo, secretario, burócrata.

Al bueno de Ralph lo que peor se le daban eran los aterrizajes. Se apañaba en el meollo heroico, pero cuando había que resolver cosas mundanas el pobre se estrellaba. Como SuperCoco. Podríamos quedarnos con que era ese torpón que iba de batacazo en batacazo. Sin embargo yo siempre creí que era ese gran tipo corriente que, sin aspavientos y dando lo mejor de si mismo, hacía el bien a mucha gente. Más allá del deber.

Yo enseño ¿cuál es tu superponer?

Dibujo en B/N de una portada de  manual de instrucciones típico

Ilustración original de @JorgeDelOro


Lindeiros – Abril 2014

Corría o verán de 1984 cando coñecemos ao Gran Heroe Americano. Ralph Hinckley é un novo profesor de adolescentes conflitivos. Recibe de mans dos extraterrestres, un traxe especial que lle outorga certos superpoderes como forza sobrehumana, capacidade de voar, ultravelocidade… A mala fortuna e unha certa torpeza fai que perda o manual de instrucións do mesmo. Así, terá que enfrontarse ás súas misións heroicas por ensaio e erro, tratando de adiviñar o mecanismo de funcionamento mentres resolve as situacións máis complexas.
Con máis boa vontade que habilidade salva problema tras problema. Un antiheroe de libro que se converteu en toda unha icona para a miña xeración.

Ralph era un profesor de instituto que víasas máis tesas cos seus alumnos que cos perigosos criminais que enfrontaba. E iso que os rapaces pronto lle collen aquel… á súa maneira…

Do mesmo xeito que o Gran Heroe Americano, os profesores enfróntanse a diario a unha tarefa sobrehumana para a que se carece totalmente de manual de instrucións. Por ensaio e erro vaise axustando a metodoloxía a unha realidade cambiante, de modo que en canto algo empeza a funcionar comeza, simultaneamente, a estar obsoleto. Cambia o profesor, cambian os alumnos, cambia a sociedade que nos rodea, cambia o mundo, os medios, as maneiras. Cambian as leis educativas, con menos caducidade xa que un iogur.

Ensinar nestes tempos revoltos converteuse nunha tarefa heroica. O maxisterio, deostado até polos propios mestres (hai certo corporativismo absurdo que me supera), é unha tarefa non apta para corazóns débiles.

E todo iso sen manual. A peito. Saír ao rodo e que che esperen 25 Miuras pasados de hormonas e encabuxados até co apuntador. Como os mobles de Ikea pero sen instrucións: unha persoa, 800 horas, e, en lugar de chave Allen, un xiz.

Ser profesor é moito máis que pasar certo número de horas fronte a un encerado. É tocar cabezas e espíritos. É prender unha chama e alimentala co combustible infinito da curiosidade. É cultivar talentos.

É ser mestre, observador, acompañante, mediador… É ser titor e amigo (que non colega). É ser pedagogo, psicólogo, enfermeiro, sociólogo, antropólogo… É ser inventor, conferenciante, mago, actor, showman… Xa quixesen a metade dos axentes da FBI ter as habilidades detectivescas e o dominio do interrogatorio dun xefe de estudos! É policía, avogado, perito, procurador e xuíz. E, cada día máis, é administrativo, secretario, burócrata.

Ao bo de Ralph o que peor se lle daban eran as aterraxes. Apañabase no miolo heroico, pero cando había que resolver cousas mundanas o pobre estrelábase. Como SuperCoco. Poderiamos quedarnos con que era ese torpón que ía de trompazo en trompazo. Con todo, eu sempre crin que era ese gran tipo corrente que, sen espaventos e dando o mellor de se mesmo, facía o ben a moita xente. Máis aló do deber.

Eu ensino, cal é o teu superpoder?

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