DISCAPACITODOS

Educación, Tecnología y Accesibilidad nos importan a todos. Porque bajo las circunstancias adecuadas, todos somos discapacitados.

El barquero y el pacto educativo

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Imaginemos un pequeño ejercicio práctico:

La educación en España, a la que las familias parecen prestar poca o nula atención si no afecta directamente y de modo grave a las notas de sus hijos, vive apegada a un libro de texto caduco que no la sirve demasiado bien pero que parece dar respuesta a un currículo que no contenta a nadie. De tanto en tanto parece dejarse seducir por cualquier idea peregrina que aparezca en el ámbito pedagógico, la mayoría modas sin fundamento aunque con buena prensa. Sin embargo, llegado el momento de hacer números y enfrentados a las cifras de abandono escolar temprano,la sociedad se indigna y carga las tintas sobre el profesorado exigiendo mayor formación inicial y permanente y condiciones más duras. El profesorado, en general hastiado de que sólo se recurra a ellos cuando pintan bastos, y sintiéndose desprestigiado y ninguneado, exige una serie de cambios necesarios y demandados desde hace ya tiempo, como la implicación de las familias, estabilidad normativa,participación en el currículo, etcétera. Así, la Educación languidece sin remedio.
De estos seis elementos: libros de texto, metodologías “estrella”, implicación de las familias, estabilidad normativa, profesorado, currículo y entorno social ¿cuál consideras más culpable de la situación educativa de nuestro país? Ordénalos del 1 al 6.

La tarea nos resultaría difícil a todos ¿verdad? Tal vez algunas posiciones del ranking las tengamos claras pero otras seguramente nos susciten más dudas.

Imaginemos ahora que, tras acometer esta tarea de modo individual, se nos pide que formemos un grupo, preferentemente mixto, en el que haya profesorado, familias, expertos universitarios, políticos… Supongamos que somos 5 o 6 personas tratando de alcanzar un consenso. Muy probablemente nos encontraremos con tantas ordenaciones como personas, todas ellas convencidas de que SU ordenación es la mejor. Es más, los demás llegarán a parecernos lerdos absolutos cuando despliegan sus razones para sugerir una ordenación diferente a la nuestra.

En realidad la tarea sería tramposa. El ejercicio se deriva de una dinámica de grupos clásica, conocida con diversos nombres (hasta donde yo sé): Caso Fele, Dilema del barquero o dilema de la culpa. El ejercicio clásico, con variaciones según quien lo cuente, dice así:

“Una joven esposa, poco atendida por un marido demasiado ocupado en sus negocios, se deja seducir y va a pasar la noche a casa de su amante, situada al otro lado del río.
Al amanecer del día siguiente, para volver a su casa antes de que regrese su marido, que estaba de viaje, tiene que cruzar un puentecillo, pero un loco, haciendo gestos amenazadores, le cierra el paso. Ella corre hacia un hombre que se dedica a pasar gente con una barca, se monta, pero el barquero le pide el dinero del pasaje. La pobre no tiene nada y por más que pide y suplica, el barquero se niega a pasarla si no paga de antemano.
Entonces vuelve a casa de su amante y le pide dinero, pero éste se niega sin dar más explicaciones.
Al momento, se acuerda de que un amigo vive en la misma orilla y va a visitarle. Él guarda por ella un amor platónico aunque ella nunca le había correspondido. Le cuenta todo y le pide el dinero, pero él también se niega: le ha decepcionado por una conducta tan ligera.
Intenta de nuevo ir al barquero, pero en vano. Entonces, desesperada, decide cruzar el puente. El loco la mata.”

La pregunta es la siguiente: de estos seis personajes (mujer, marido, amante, loco, barquero, amigo) ¿cuál consideras que es más culpable de la muerte de la mujer?

Es importante tener en mente en todo momento que este ejercicio no tiene solución. No hay una ordenación buena y una mala. La ordenación de cada uno es tan buena o tan mala como la de los demás porque se basa en los valores, experiencias previas y convicciones de cada uno de nosotros; algo que es muy difícil de modificar y que se configura a lo largo de toda nuestra vida. Determinar el grado de “culpa” es un dilema sin solución y lo que busca este ejercicio no es alcanzar la mejor solución posible sino enseñarnos a alcanzar consenso incluso cuando el resultado no satisface sino una parte de nuestras ideas, deseos o demandas. El listado final no tiene que ser el mejor listado posible porque no hay un “mejor listado posible”, sino que tiene que ser un listado en el que todo el mundo ha cedido, convencido y sido convencido de modo proporcional y equitativo, asumiendo de buen grado el valor de un resultado que tal vez no sea el suyo pero es suficientemente bueno como para representarnos a todos.

Existe otra dinámica de grupo, muy interesante también, que yo he conocido siempre como “el juego de la NASA” (o “the NASA game”), que dice así:

Cada uno de vosotros forma parte de la tripulación de una nave espacial que iba a reunirse con la “nave nodriza”, en la superficie iluminada de la luna. Debido a unas dificultades mecánicas que surgieron, la nave espacial tuvo que alunizar en un lugar que dista unos 350 km. del sitio donde tenía que encontrarse con la otra nave. Durante el alunizaje, gran parte del equipaje de la nave en que ibais vosotros, se estropeó o sufrió daños de consideración, y puesto que la supervivencia de la tripulación, o sea de cada uno de vosotros, depende de que podáis llegar a la “nave nodriza”, habéis de seleccionar el material más importante para llevarlo, dejando lo menos importante.El material disponible es:

  • Caja de cerillas
  • Comestible concentrado
  • 20 m. de soga de nylon
  • Tela de seda de paracaídas
  • Calentador para alimentos
  • Dos pistolas, calibre 45
  • Una caja de leche en polvo
  • Dos botellas de oxígeno
  • Un mapa de la constelación de la luna
  • Un bote salvavidas
  • Una brújula
  • 25 litros de agua
  • Señales luminosas de posición
  • Botiquín de primeros auxilios
  • Una radio, no sólo receptora, sino también transmisora, de frecuencia modulada, que funciona acumulando energía, al exponerla a la luz del sol.

De nuevo primero se ha de hacer una ordenación individual y luego consensuada en grupo, pero aquí el reto es diferente. Aquí no hablamos de valores sino de tomar decisiones basadas en evidencias científicas, en un análisis de coste/beneficio y en una priorización objetiva. Aquí el reto está en aportar a nuestros compañeros de grupo nuestros conocimientos científicos y que ellos aporten los suyos para, en equipo, alcanzar la mejor solución posible dentro de un orden. Y digo dentro de un orden porque no todos vamos a priorizar lo mismo y de nuevo habrá pequeñas concesiones a los valores de cada uno. Siempre las hay. En la toma de decisiones para solucionar problemas nunca hay una solución perfecta pero si un rango de soluciones muy buenas o al menos de “soluciones menos malas”. Para ello es importante que el equipo tenga perfiles diferentes y que todos aprendamos a confiar en los conocimientos y habilidades de los demás.

A la hora de alcanzar un pacto educativo sería deseable situarnos en una discusión más próxima al juego de la NASA que al dilema del barquero. Como sociedad nos lo merecemos.

P.D: Eso sí. Si jugamos al juego de la NASA espero que todo el mundo en mi equipo sepa que la luna tiene dos caras iluminadas, lo que ocurre es que, por la sincronización de las rotaciones de la tierra y su satélite, siempre vemos la misma cara. Lo que los ingleses llaman “dark side of the moon” (nuestra cara oculta) no es más oscura que la cara que tan bien conocemos y que alberga la Base Tranquilidad 😉

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