DISCAPACITODOS

Educación, Tecnología y Accesibilidad nos importan a todos. Porque bajo las circunstancias adecuadas, todos somos discapacitados.

Educación en el Antiguo Egipto

Este post es la recopilación de este hilo de Twitter…

https://twitter.com/mininacheshire/status/1386796074979954688?s=20

Vamos a encomendarnos a Thoth y hablar un rato de la educación en el Antiguo Egipto. Thoth, por cierto, es el dios egipcio de la sabiduría, la escritura jeroglífica, la ciencia, la magia, las artes, el juicio y los muertos y está fuertemente vinculado con el aprendizaje. Se le representa con cabeza de ibis o de babuino.

Hablar de la educación en el Antiguo Egipto no es tarea fácil, entre otras cosas porque hablamos de casi 4000 años de historia. Si contáramos la historia de la educación de modo proporcional, a Sumer y Egipto le dedicaríamos todo el curso y a la Escuela Nueva apenas unos minutos. Recordad que, por increíble que nos resulte, Cleopatra, que murió en el 30 aC está más lejos en el tiempo de la Gran Pirámide de Giza, que se contruyó durante la Dinastía IV (2560 aC aprox), que de nosotros. Y cuando se construyó la pirámide Egipto tenía ya 1000 años de historia.

Obviamente tenemos más información de los últimos periodos y mucha menos cuanto más atrás en el tiempo. En este hilo, por practicidad y para abreviar, vamos a hablar de «educación en el antiguo Egipto» como un todo, aunque sabemos que hay notables diferencias entre periodos.

«Ojalá pudiera conseguir que amaras los libreo más a tu propia madre; ojalá lograra hacerte contemplar y dar cuenta de su belleza»

Así rezan las Enseñanzas de Duauf, en las que Khety exhorta a su hijo Pepi al incorporarse a la «escuela de los libros»

En este libro de corte educativo, conocido también como «Sátira de los oficios», Kethy insiste a su hijo en las numerosas penurias que día a día experimentan trabajadores y artesanos, y por las que un escriba nunca pasará. Parece que la vida del escriba no era particularmente dura, tenía acceso a cierta «promoción interna» y su posición social (y económica) era envidiable. Pero antes de saborear esas mieles tenía ante sí un largo periodo formativo. Y no estaría exento de sinsabores. Las mismas Enseñanzas de Duauf advierten :

«he visto a uno que era castigado, que era castigado: tú pon todo tu corazón en los libros».

Enseñanzas de Duauf

Por su parte el Papiro Anastasi sentencia una de las frases «educativas» más conocidas del Antiguo Egipto.

«las orejas del chico están en su espalda, oye cuando se le golpea».

P. Anastasi

Al menos en los primeros tiempos no podemos hablar de un verdadero sistema educativo. Los niños y niñas, especialmente de las clases más bajas, eran educados mayoritariamente en sus casas y por su familia. Los hijos de las clases altas sí tenían algún tipo escuela. Los niños se educaban con sus padres y las niñas con sus madres. La escolarización de los niños empezaba entre los 5 y los 10 años y terminaba entre los 12 y los 16 dependiendo de cuanto avanzara en los estudios formales.

La formación en los diferentes oficios se basaba en la figura del aprendiz, en general se aprendía el oficio familiar (con el padre) aunque podían tomarse aprendices que no fuesen hijos y ni siquiera parientes. Al principio esto parece que era así también para la profesión de escriba pero con el paso del tiempo se fueron estableciendo aulas y escuelas en los principales núcleos urbanos. Las clases altas contaron desde prácticamente siempre con tutores y parece claro que la profesión de escriba permitía cierta movilidad social. Se animaba a todo niño que destacase mínimamente adquiriendo los más básicos rudimentos de la escritura a continuar estudios. Existen referencias a escuelas palaciegas ya desde el Primer Periodo Intermedio (c 2150 aC) y, por tanto, hay constancia de la palabra «escuela», seba o casa de la instrucción, desde la Dinastía X.

Con el inicio del Imperio Medio (c. 2050aC) comienza un periodo de fuerte crecimiento administrativo y burocrático que incrementa de modo drástico la necesidad de personal letrado, esto es, escribas. Así nació un sistema formal de educación, separado de la familia, y se fundaron escuelas vinculadas tanto a instituciones administrativas como a palacios y templos.

Sabemos que hubo mujeres que leían y escribían aunque parece que en la mayoría de los casos recibían la formación en el seno de su familia o bien de parte de tutores privados. También sabemos que había algún tipo de instrucción formal para los dibujantes y canteros ya que se requería personal con acreditada competencia para pintar o esculpir tumbas, sarcófagos y demás piezas monumentales.

Recordemos por un momento los tipos de escritura egipcia. En primer lugar tenemos la escritura jeroglífica, que es la que vemos representada en los muros de las tumbas de los reyes, por ejemplo, y en el primer bloque de texto de la piedra Rosetta.

Thoth muestra la escritura jeroglífica en el Templo de Ramses II en Abydos. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jerogl%C3%ADficos_egipcios#/media/Archivo:Abydos_Tempelrelief_Ramses_II._26.JPG

La escritura jeroglífica no es precisamente cómoda y rápida para cuestiones del día a día y mucho menos para escribir con un cálamo y tinta, por lo que pronto se desarrolla una versión cursiva para escribir a mano. Con el tiempo una versión todavía más cursiva, la escritura hierática, se desarrollará. En torno al 600 aC toma el relevo la escritura demótica (el segundo bloque de escritura en la piedra Rosetta. Cleopatra escribía en demótico.

Los escribas aprendían a escribir, fundamentalmente en jeroglífica cursiva, o en hierática, o en demótica (en lo que tocara) pero eran los canteros y dibujantes quienes debían «escribir» las inscripciones sagradas y textos áulicos. Eso requería de instrucción formal y el hecho de encontrar grandes cantidades de ostraka (trozos de cerámica o lascas de caliza que se utilizaban para ejercicios) en algunos templos funerarios, con ejercicios de copia como este dan cuenta de ello.

Ostrakon con prácticas de dibujo. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Ostracon#/media/File:Egyptian_-Ostracon_with_a_Royal_Head-_Walters_321.jpg

También por las representaciones de templos y palacios, y por los textos que han llegado hasta nosotros, sabemos que había escuelas especializadas en canto, danza y música para mujeres, quienes luego ejercían de modo profesional y especializado.

Es un error común creer que los jeroglíficos son ideogramas y que cada jeroglífico representa una palabra. En su mayoría no es así. Un mismo signo (jeroglífico) puede representar una palabra completa (en general un monosílabo) pero mayoritariamente representa una consonante. En egipcio antiguo las vocales no se escriben así que cada signo representa una consonante y, en cierta medida la sílaba completa. Al no escribir vocales muchas palabras con muchos significados diferentes pueden escribirse igual. Por eso otra función que tienen los signos jeroglíficos es la de actuar como determinativos, es decir, como pistas de a qué palabra estamos apelando. (No voy a entrar más en esto porque sino no acabamos jamás y tampoco soy una experta, si alguien se anima…)

La consecuencia de esto es que había cientos de signos jeroglíficos cursivos o hieráticos que aprender (el demótico incluso más endemoniado). Así pues aprender a «leer y escribir», así como los rudimentos matemáticos, podía ser una tarea que llevase toda la escolaridad pero que sin ningún problema y manteniéndose entretenidos. En tiempos de la escritura hierática posiblemente solo aquellos dedicados al trabajo en el templo serían capaces de leer escrituras anteriores o muy anteriores.

Y ¿cómo se conseguía aprender semejante sistema endemoniado? Pues parece que el sistema se basaba en dos pilares fundamentales: la copia y el dictado. Los jóvenes aprendices iniciaban sus pasos copiando exhortaciones sencillas en ostraka hasta que adquirían una mínima destreza suficiente para pasar a tablillas estucadas que podían borrarse fácilmente y reutilizarse.

Os sorprenderá saber (o no) que los ejercicios se escribían en negro y el docente corregía en rojo (el verde no se estilaba) y así, queridos compas, cada vez que agarráis el Bic rojo, 4000 años os contemplan.

Una vez superada la etapa de las exhortaciones simples, se pasaba a copias cada vez más extensas de colecciones de textos moralizantes o educativos, textos literarios, himnos, poemas, etc, Gracias a las copias fragmentarias e imperfectas de estudiantes han llegado muchas composiciones hasta nosotros.

Esto de copiar textos anteriores no es un tema menor porque en más de 3000 años de imperio no sólo cambió la escritura sino también el idioma evolucionó bastante, para mayor complicación de la vida del joven aprendiz.

Para aquellos que penséis en el alumnado egipcio como modélico, sometido por el miedo al (bastante habitual) castigo físico y asfixiado por la carga del currículo, os diré que hasta nosotros han llegado textos como este:

«Te doy cincuenta pares de bofetadas, y sin embargo sigues sin hacer caso. Eres como un asno apaleado, que sigue tozudo erre que erre…»

Tal vez os interese leer sobre el curioso sesgo que fundamenta esta percepción história, el efecto «hoy en día». https://culturacientifica.com/2020/02/02/el-efecto-hoy-en-dia/

También aprendían matemáticas todos los escribas, aunque luego solo profundizarían en aquellas necesarias para sus quehaceres a lo largo de su formación avanzada, si fuese el caso, que no siempre lo era. El método podríamos resumirlo en una aproximación similar a la de la escritura: copia de problemas y resolución de problemas iguales. Un cuadernillo Rubio, vaya.

Como decíamos, el joven aprendiz pasaba de las ostraka a las tablillas y solo cuando tenía un verdadero dominio se le permitía ejercitarse en el papiro, un material caro que no se malgastaba en etapas intermedias del aprendizaje. Las tablillas que conservamos en el British Museum tienen tamaños de unos 20 a 25*10a 12 cm muy poco menos de un A5 actual, casi el tamaño exacto de un pizarrillo de principios del siglo XX. A veces las tablillas tenían un agujero en la esquina para poder «encuadernarlas». Para trabajos de muestra para copia escolar se utilizaban tablillas algo mayores. Conservamos un himno al dios Thoth de estas características. La tabla tiene 38x23cm, que es algo más que un A4.

A la mínima de cambio el alumnado solía entretenerse haciendo dibujillos y garabatos en los márgenes. No sé donde habré visto yo esto antes….

Pero en honor a la verdad hay que decir también que gracias a los esfuerzos caligráficos de los trabajos escolares podemos acceder hoy en día a numerosos textos históricos. El alumnado ponía, en general, el máximo empeño en escribir de modo pulcro y claro y , aunque no siempre copiaban un texto íntegro sino fragmentos, hasta nosotros han llegado muchos. Como hemos mencionado antes, esas copias fragmentadas permitieron hacerse con textos originales y además leerlos con «cierta» comodidad. Los trabajos de escribas profesionales parece que tenían una caligrafía más suelta, rápida y francamente ilegible.

La gramática y ortografía parece que eran ya harina de otro costal, al menos si hemos de creer al profesor Dawson cuando nos dice que:

With regard to Egyptian lesson-books in general, it may be said that most of the texts so preserved to us are very corrupt, and contain all the offences against grammar and spelling which the schoolboy has kept a living tradition throughout the ages

Dawson, W.R. Education in Ancient Egypt

No tenemos evidencias tangibles de la enseñanza de lenguas extranjeras pero sabemos que, cuando menos, los escribas de Amarna parece que eran capaces de escribir y leer escritura cuneiforme, que debieron aprenderlo en un entorno formal. Esto es así porque, durante buena parte del segundo milenio aC la lengua franca era la lengua acadia, hablada en Babilonia (escrita en caracteres cuneiformes). Era no solo el idioma de las relaciones comerciales sino también el de los despachos diplomáticos. Egipto llegó a contratar escribas babilonios para dar respuesta a estas crecientes necesidades, así que es posible que el aprendizaje del acadio y la escritura cuneiforme no se tuviese lugar en la «casa de los libros», es decir, la escolarización básica sino solo en la «casa de la vida», la escolarización superior, a la que solo un grupo reducido accedía.

Así transcurría pues la formación básica del joven escriba, entre dictados, copias cada vez más complejas, listas de palabras y problemas matemáticos tipo. Una formación que parecía ocupar todo el día y estaba impartida por docentes profesionales, al menos en las escuelas de los templos. . Empezaba con una serie de clases matutinas, un descanso prolongado al mediodía y luego de nuevo clases. Tenían jornada partida 🙂

Los trabajos más recientes sugieren que había abundancia de escuelas elementales y al menos una escuela secundaria en cada ciudad grande, con un sistema escolar más o menos consistente con este esquema que parece rabiosamente actual teniendo en cuenta que tiene al menos 3000 años.

Tomado de Fahim, T. y Zoair, N (2010) Education in Ancient Egypt till the End of the Graeco-Roman Period: Some Evidences for Quality. Journal of Association of Arab Universities for Tourism and Hospitality

La formación elemental no era obligatoria, por lo que parece, y podía accederse directamente a la formación profesional. Salvo ese detalle, casi podría pasar por una propuesta de reforma educativa actual, con su formación regulada en el puesto de trabajo (muy al estilo de la actual FP Dual).

Por cierto, en cuanto a la educación física reglada, parecía reducida a un conocimiento fundamental: natación!

Pero vayamos a la educación superior. Las instituciones de educación equivalente a nuestras actuales universidades tenían por denominación «casa de la vida». Además de su papel como «universidad» funcionaban como biblioteca, archivo, taller de papiros, centro de producción científica y parece que incluso sanatorio. Recordemos que los escribas que accedían a la casa de la vida eran aquellos más hábiles y muy duchos ya en la escritura sobre el costoso papiro, pese a lo cual parecían perfeccionar aquí sus habilidades.

Entre otras especialidades podían cursarse estudios de medicina, astronomía, matemáticas, doctrina religiosa y (aquí sí, con seguridad) lenguas extranjeras.

El edificio más antiguo que hemos identificado como «casa de la vida» corresponde al periodo de la Dinastía XVIII y se sitúa en Amarna.

De acuerdo con Bowen toda la educación superior era del tipo de las artes y oficios: consistía fundamentalmente en actividades, prácticas y creencias tradicionales, transmitidas sin referencia específica alguna a la experiencia. Una notable excepción la encontramos en el Papiro médico de Edwin Smith, el único tratado médico realmente empírico y que está basado en métodos de observación y tratamiento directo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Papiro_Edwin_Smith

Por cierto, en el juego de Senet, el recuadro 15 es la Casa de Vida: es la casilla de retorno cuando cae un peón en la casilla 27 (Casa del Agua).

Y creo que ha llegado el momento de ir dejándolo. Por supuesto se me quedan un millón de detalles en el tintero pero el formato hilo da para lo que da. Como siempre intentaré recoger el hilo en formato post en el blog y dejároslo por aquí.

Os dejo también unas cuantas referencias bibliográfica por si queréis profundizar en el tema:

  • Bowen, J. (1997) Historia de la educación occidental. Tomo 1. El mundo antiguo. Barcelona: Herder
  • * Dawson, W.R. (1925) Education in Ancient Egypt. Science Progress in the Twentieth Century, JULY 1925, Vol. 20, No. 77
  • Zinn, Katharina (2012) Education, Pharaonic Egypt. In: The Encyclopedia of Ancient History, First Edition. Blackwell Publishing Lt,
  • Fahim, T. y Zoair, N (2010) Education in Ancient Egypt till the End of the Graeco-Roman Period: Some Evidences for Quality. Journal of Association of Arab Universities for Tourism and Hospitality

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